El Arte de Danzar la Vida - zandazul.com

EL ARTE DE DANZAR LA VIDA

Zanda es Arte y Aprendizaje.

El Arte de Aprender a crear nuestro movimiento como protagonistas de la vida que nos toca vivir.

LA VIDA ES MOVIMIENTO

Quiero compartir contigo una frase que me gusta mucho y que me ha inspirado en esta ultima etapa y especialmente durante la pandemia que es:

“Hemos venido a ser danzados”.

Y yo diría más…

LA VIDA NOS MUEVE, pero podemos hacer de ese movimiento una Danza.

Y es que podemos enfocar la vida como el simple resultado del azar o como una oportunidad en la que hemos venido a Ser Danzados, y a aprender a Danzar la Vida. 

Podemos entregarnos a la escucha de nuestras circunstancias, de nuestro cuerpo y de las habilidades que necesitamos para hacer de nuestra vida una Danza con sentido y con Pasión. 

De nosotros depende despertar esa pasión por un movimiento auténtico, por la propia realidad de existir,…  y por esta bella complejidad de la existencia.

A lo largo de mi experiencia como bailarina, primero como alumna, después como exploradora de mi propio aprendizaje  y luego como facilitadora en el Arte del Movimiento, he aprendido a incorporar las dificultades como oportunidades para adquirir un mayor nivel de destreza. 

Y aunque en ocasiones pueda parecer que cometemos errores en nuestros pasos, en realidad es la propia experiencia la que nos está enseñando cómo ajustar el movimiento para depurarlo, ensalzarlo y embellecerlo hasta convertirlo en Arte. 

El arte de Danzar con la vida es una habilidad que cada uno podemos desarrollar.

Podemos ir perfilando cada paso con un aprendizaje  que a la vez nos permite movernos mejor en el día a día y nos muestra cómo hacerlo cada vez con más entusiasmo, sabiduría y equilibrio.

Todos tenemos la oportunidad de danzar nuestra vida entregándonos  a disfrutar del proceso en vez de tratar de cuidar los pasos creyendo que cada vez necesitamos hacerlo mejor o que tenemos algún tipo de control sobre lo que acontece. 

En lugar de ello podemos elegir confiar en la perfección de nuestra Danza tal como es, mientras nos entregamos a fluir con la sabiduría de nuestro movimiento. 

Entregarnos a nuestro movimiento vital es permitirnos conectar con nuestra propia Esencia a la vez que tratamos de seguir en equilibrio para no perder el ritmo. 

Y todos sabemos que no es fácil mantener el equilibrio y el compás, ya que la música de la vida cambia constantemente. 

A veces la música es alegre, otras veces lenta e incluso muchas veces parece que se detiene y que solo hay silencio. 

Es en esas veces que la vida me ha llevado a mí a danzar en el silencio, la soledad, la oscuridad donde he descubierto la rendición para dejarme llevar, para detenerme y escuchar de verdad, para respirar y desnudar mi alma. Y justo ahí en esa profunda quietud he podido sentir que en el silencio también hay melodía. 

Y ha sido justo ahí donde he encontrado el origen de muchos otros compases que me han llevado, muchas veces con una transformación total, más allá del movimiento que me empeñaba en seguir.

Son ya varias veces las que he podido comprobar lo importante que es que nos dejemos sorprender y entregarnos al movimiento de la vida siendo conscientes de cada paso y de nuestro cuerpo pero que más importante aun, es que nunca nos rindamos. 

Porque en realidad no dejamos de bailar jamás.

En este momento de mi vida me encanta darme cuenta de cómo, habiendo elegido el paradigma del progreso en vez de la perfección, disfruto de creer que nuestra Danza ya es completa tal como es y que estamos aquí únicamente para disfrutar de la experiencia.  Que hemos venido a ser bailados por la vida  mientras somos llevados por la música del destino, la suerte del azar y esa magia de lo imprevisto. 

La vida adquiere sentido cuando le damos un propósito 
y nos dedicamos a una meta personal.

Viktor Frankl.

LOS 3 PILARES DEL MOVIMIENTO SALUDABLE

La mayoría de nosotros comenzamos esta danza de la vida con inseguridad, miedo e incertidumbre. A veces caemos, nos lastimamos y pensamos que nunca lo lograremos.

Pero todos llevamos un bailarín dentro de nosotros, sin importar nuestra edad, las circunstancias que enfrentemos o las oportunidades que hayamos dejado pasar. 

Nuestro cerebro es un órgano hábil en el arte de la supervivencia y rara vez se da por vencido cuando desea algo. Es así como estamos diseñados para el éxito de danzar la vida, pero eso si, solo si lo deseamos de verdad. 

Nuestra tenacidad emerge tarde o temprano y nos levantamos con mayor ánimo y coraje. Queremos intentarlo nuevamente y nos sentimos decididos. 

Igual que cuando de bailar se trata, para danzar la vida solo necesitamos tres cosas:

  1. Algo de equilibrio, 
  2. Un poco de entusiasmo 
  3. Alguien o algo en lo que sostenernos a la vez que nos enseña (o nos recuerda) la capacidad de fluir.

Y desde luego, para ser bailados por la vida, es necesario encontrar nuestro ritmo interior. 

Podemos elegir aprender a ser conscientes de nuestro movimiento sin importar el resultado, mientras nos dejamos danzar y así utilizar todos nuestros recursos para dar cada paso, mantenernos en pie y deslizarnos con entusiasmo para disfrutar expresándonos y con la destreza necesaria para superar cada obstáculo.

1. El equilibrio 

El equilibrio es sinónimo de bienestar. Sin embargo, alcanzarlo no es una tarea sencilla, es un ejercicio que debemos practicar a diario, como si fuéramos hábiles atletas avanzando por una cuerda floja. Debemos controlar nuestros miedos, dominar la ansiedad y todas esas emociones que a menudo nos llevan al vacío de la infelicidad.

El equilibrio es sinónimo de autocontrol. Nosotros mismos debemos aplicar este autocontrol para ser bailados por la vida. Debemos ser conscientes de cada movimiento, cada giro, cada vuelta y cada salto. Cualquier paso en falso o acto impulsivo puede causar un desajuste incómodo.

Sin embargo, no pasa nada si en algún momento nos derrumbamos y perdemos ese equilibrio por un instante. Todos tenemos derecho a cometer errores e incluso a caer. Después de todo, los errores forman parte de evolucionar y las caídas nos permiten aprender y ajustar mejor nuestro avance.

La mejor herramienta que yo he aprendido para entrenar el equilibrio es el auto-cuidado

2. El entusiasmo. 

El entusiasmo es pasión, motivación y positivismo. Pocas emociones nos brindan tanto impulso interno para lograr cosas, confiar en nosotros mismos y movernos con seguridad en la gran sala de baile que es la vida. 

A su vez, esta emoción es altamente contagiosa. Es la música de nuestra comunicación y de nuestro comportamiento.

A través del entusiasmo generamos positividad y nos contagiamos unos a otros para que, por un instante, seamos compañeros de baile en el viaje de la vida.

La mejor herramienta que conozco para entrenar el entusiasmo es la motivación

3. Permitirse fluir

Fluir implica experimentar gozo creativo, concentración activa y una relajada absorción que nos permite estar presentes en lo que estamos haciendo. 

Fluimos cuando sentimos, actuamos, estamos atentos y conectados con nuestro ser interior. 

Para ser bailados por la vida y avanzar en plenitud como los mejores danzarines, solo necesitamos encontrar aquello que nos identifica y nos hace sentir realizados.

La mejor herramienta para aprender a fluir cada vez mejor que yo conozco, es el movimiento consciente.

He venido a ser Danzada
y cada día cuando me entrego a fluir con la Vida,
descubro mi propio ritmo

Zanda

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